PNUD y Ministerio de Energía concluyen estudio inédito.

Tener acceso a una fuente de energía segura, asequible y no contaminante, disponer de condiciones de habitabilidad adecuadas y promover el conocimiento del usuario: éstas son las cinco dimensiones que condicionan la pobreza energética en Chile.

Es la conclusión de un estudio inédito (descargar acá) en el país publicado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Ministerio de Energía.

La investigación establece el punto de partida para elaborar un marco conceptual y metodológico que permita definir y medir la pobreza energética en Chile −principal objetivo del proyecto entre PNUD y Ministerio de Energía en el que se enmarca, alineado con la Política Energía 2050−.

El estudio incluye un análisis de la experiencia que países como el Reino Unido, Francia o México han desarrollado para determinar qué supone la pobreza energética y de qué modo se puede abordar desde el Estado.

Según el análisis, la pobreza energética es un fenómeno complejo que debe considerar no solo la conectividad a la energía eléctrica, sino también la satisfacción de las necesidades asociadas al uso energético y sus estándares.

Paloma Toranzos, Oficial de Medio Ambiente y Energía de PNUD Chile, vincula el estudio con los retos energéticos del país: “Es necesario generar las condiciones institucionales para garantizar el acceso a servicios energéticos básicos, con estándares de confiabilidad, calidad y universalidad, lo cual permitirá afianzar una energía asequible, segura, sostenible y moderna inclusiva y para todos.”

DESCARGAR ESTUDIO ACÁ